José Moreno Villa: Carta a Alfonso Reyes
De Moreno Villa, José a Reyes, Alfonso
13 de noviembre de 1928 · Madrid
Archivo Residencia de Estudiantes
QDO. ALFONSO:
La verdad es que mis amigos son mejores que yo y usted el mejor de todos. ¡Qué pocas cartas de pura sentimentalidad o pura amistad salen de mi pluma! Mi madre recibe dos o tres al cabo del año y pare usted de contar. ¿Qué me pasa? Pues que estoy en una constante febrilidad de producción; que no vivo sino para la pintura, la literatura y la revista Arquitectura, que confecciono y lleno. Se acabaron para mí las peñas literarias en los cafés; no hablo con ningún literato; y no por mal estado de ánimo, sino por sobra de buen ánimo, por un impulso activo que me impide quedar inerte en un sitio, o atenerme a los ritmos de la conversación. El equilibrio social está cada vez más ausente en mí. Todo aquel drama mío en América se transformó en eso, en un trabajar alegre, con más ilusión que a los 23 años. Me encuentro joven, muy joven por dentro. Me encuentro con que la juventud mía empieza a los 40 años, y que ahora llevo dos de juventud por consiguiente. Sé que nos van quedando menos -como usted me recuerda- y que América está muy lejos, pero sé también que no puedo encontrar más alegría que ésta de hoy, de trabajar con buena dosis de conciencia, después de haber pasado por todos los ismos, todas las teorías, todas las confusiones y todas las pretendidas claridades. No hay más claridad que la creada por uno, ni más instrumentos, ni ideas, ni demonios que los propios. Y ahora creo tenerlos. Y trabajo sin preocuparme gran cosa del mundo o sus aplausos, aunque me produzcan un cosquilleo agradable de momento ¿Qué más da eso? Estaremos cada día más cerca del mundo cruel y egoísta de los EE. UU., pero es fatal que así sea y hasta es mejor que sea. El espíritu se ahogaba ya en el sentimiento. La congoja no permitía respirar. Por eso rompí con la poesía mía. Y ahora me encuentro con el espíritu como con un caballo bravío; y me divierte su doma y el qudar rendido todas noches, para despertar más fuerte y entrenado a la mañana.
Dígame de usted y de Manuela, cuyo afecto sé que también era real.
Nos veremos; sé que nos veremos. España es su centro. España, este paraíso donde creo que van a ir naciendo unos tipos nuevos que se llamarán los furiosos de alegría y de soledad.
Le abraza,
J. MORENO VILLA.