Federico García Lorca: Carta a María del Reposo Urquía
De García Lorca, Federico a Urquía, María del Reposo
1 de febrero de 1918 · Granada
Epistolario de Federico García Lorca (ed. Christopher Maurer) · Archivo Residencia de Estudiantes
Apreciable y lejana amiga:
Quizá extrañará usted que le escriba así tan de pronto, pero como nunca su menudita y simpática figura se fue de mi imaginación, creo que siempre que hablo con usted. Es la quizá correspondencia ideal, la de las almas.
¡Ah! no se ría, no se ría, Reposo... Me atrevo a escribirle (y digo me atrevo porque en España estas cosas son atrevimiento) para pedirle un favor. Yo estoy editando un libro. ¿Me aceptáis que os dedique un capítulo?. Contestadme pues... Creo que tendré la honra de recibir su respuesta, no espero otra cosa de una mujer como usted tan amante de Chopin y tan buena intérprete de sus obras. Hay veces, amiguita Reposo, que sentimos el ansia de escribir a un alma oculta en las lejanías y que ese alma escuche nuestro llamamiento de amistad. En la época actual nosotros, los románticos, tenemos que hundirnos en las sombras de una sociedad que sólo existe en nosotros mismos. Usted es una, quizá, romántica como yo, que sueña, sueña en algo muy espiritual que no puede encontrar. ¡Sí, sí! No se ría. Aunque provoque risa en usted (cosa que no creo), es así aunque no lo quiera. Siempre tenemos una amargura que no logramos arrancarnos. Perdone si le molesto..., yo soy demasiado apasionado... No quiero molestarla más. ¿Acepta usted? Yo lo hago con todo mi corazón. Fue usted una de esas mujeres que pasan por el camino de nuestra vida dejando una estela de tranquilidad, de simpatía, de quietud espiritual. Algo así como el perfume de una flor escondida en las lejanías... Qué mal escribo, ¿verdad? Perdón. Contésteme en seguida si no tiene inconveniente. Le agradeceré infinitamente.
Cuente siempre con su amigo
Federico García Lorca
(Recuerdos a Paquita)