idno: FGL-AV-1
Edición: Christopher Maurer (Residencia de Estudiantes, 2002)
Fecha original (texto): mayo 1918
Notas editoriales:
1. Esta frase recuerda la última de una carta de A. del V. (AFFGL): "Sevilla; en la Primavera de la sangre del año 1918. " Se emparenta con esta carta el poema, de remota procedencia petrarquesca, titulado "Aria de primavera que es casi una elegía del mes de octubre", fechado el 30 de abril de 1918 (Poesía inédita de juventud, páginas 230-237).
2. No se encuentra la imagen de la "azucena interior" en Verlaine, sino en Maurice Maeterlinck, uno de los autores predilectos de García Lorca. Imagen muy característica en la obra del poeta belga es la de la vegetación interior. Véase, por ejemplo, el poema "Vegetación espiritual", traducido por Eduardo Marquina: "Sólo un lirio -copa serena-/ blanco y débil, rígidamente / su inmóvil ascensión doliente / en tanta postración ordena." Enrique Díez-Canedo, La poesía francesa del Romanticismo al Superrealismo (Buenos Aires, Editorial Losada, 1945), pág. 330. Cfr. "[Todo será el corazón]" en Poesía inédita de juventud, pág. 539: "Hoy escucho un glorioso / Repicar de Azucena. / ¡La campana y la forma / De mi rara pasión / Se perderá en la noche!"
3. Juan de la Cierva y Peñafiel (1864-1938) era de 1918 ministro de la Guerra.
4. Cfr. "Oración", en Poesía inédita de juventud (ed. De Paepe, pág. 268): "Que yo sólo anhelo ser alma, / Ser crepúsculo, aurora, ser flor, / Ser muy bueno, muy niño, muy pobre, / Ser mañana, ser miel, ser amor."
5. Un aspecto de esa "batalla" sentimental era, seguramente, el enamoramiento que debió de mencionar Lorca en una carta perdida de abril de 1918 a Lorenzo Martínez Fuset. Contesta éste: "Me place que estés enamorado, ella ha de saber tus locuras de artista y fomentaráinterminablemente. La mujer es así, alma y saco de placer." Poco después - 22 de abril de 1918- debió de aludir otra vez a su amor por María Luisa Egea. Contesta Martínez Fuset: "¡María Luisa! y a mi mente viene la mujer idílica por ti compredida, me parece verla en un cerrecillo de la Gran Vía. // En fin secretillos de todos y que todos saben" (AFFGL; cfr. Gibson, FGL1, págs. 190-191).
6. Isabel García Lorca, nacida en 1910.
7. Sobre la "tragedia fisiológica" véase "Pierrot" en Prosa inédita de juventud. En "Oración" (Poesía inédita de juventud, ed. De Paepe, pág. 265) se queja de la "enorme tragedia del sexo fuerte", deseando que "[se torne azucena] pura y agreste".
8. FGL debió de escribir lo mismo a su amigo Lorenzo Martínez Fuset, quien responde el 8 de julio de 1918, aludiendo de nuevo a la pasión que siente el poeta por María Luisa Egea González: "... si esperas todo de esa maga blanca y anémica [...] de la Melancolía, déjala. Encarna tus pensamiento en Ma[ría] Luisa, que ella cese en tu persecución y que ruede un mundo de lujuria bien entendida; tú, Federico, tienes el fuego del desierto, tus sentidos, cual [los] de los agarenos, se embotan. Buscan salir tus pasiones y cuando, al querer hacerlo por la puerta de placer que un día estuvo abierta con Amelia (secretamente), la encuentran hoy cerrada, rugen y se descomponen destruyéndote, para dejarte caer en las más absurdas divagaciones. Por eso, al principio de mi carta, te lo decía: María Luisa es capaz de redimirte. Deja los escrúpulos de colegialillo que hoy posees, aunque jamás lo fuiste, y empezando una era dorada y roja, como es el amor, verás desaparecer esas nostalgias y alegre adorarás tal vez más idealmente a María Luisa. ¡Es la única que te redimirá! Porque la amas". Añade que FGL debe de obrar "sin timideces, sin ese recogimiento monacal que te embarga a ti y que te desvía. Y nada más, no atosigues tu imaginación con personajes que jamás existieron, busca el amor material o sus simbolismos. Cristo fue amor y encarnó para darse a conocer a nosotros y se hizo materia, Júpiter nunca ha existido, nos imaginamos su idea por idealidades, como tú imaginas a la Melancolía por sus efectos. Déjate, no es romanticismo el tuyo; es un espiritualismo que no conduce sino a la degradación y envilecimiento tal vez" (carta inédita, AFFGL; agradecemos a Manuel Fernández-Montesinos una fotocopia).
9. El poema más temprano que se conoce es del 29 junio de 1917 (De Paepe, Catálogo, t. II, pág. 109).
10. En el quinto acto de Peer Gynt, éste exclama al Fundidor: "Toda mi vida he sido yo mismo" (FGL, Oeuvres, ed. Belamich, t. I, pág. 1677).
11. ¿A qué obras alude FGL? Impresiones y paisajes contiene una lista de "Obras del autor", que anuncia un libro "en prensa", Elogios y canciones (Poesías), y cinco más en preparación: Místicas (De la carne y el espíritu), Fantasías decorativas, Eróticas, Fray Antonio (Poema raro) y Tonadas de la Vega. El libro en prosa a que alude Lorca en esta carta debe de ser las Místicas, probablemente escritas en su totalidad en 1917, pero no publicadas hasta 1994 (véase Prosa inédita de juventud, págs. 61-165). Pese a su título, Fray Antonio (Poema raro) no es un poema sino una obra narrativa. El libro titulado Fantasías decorativas no debió de constituirse como tal (véase la introducción de Maurer a Prosa inédita de juventud, pág. 39). Los dos libros poéticos serían, pues, Eróticas y Elogios y canciones. Al configurarlos Lorca seleccionaría de entre los 62 poemas escritos entre junio de 1917 y mayo de 1918 que se conservan, hoy, en el AFFGL; otros dos que se destinaron, tres años después a Libro de poemas ("Balada triste" y "Preguntas"); y otros textos desaparecidos.
12. No se publicó nunca Tonadas de la Vega (Cancionero popular), obra mencionada en la lista de "Obras del autor" de Impresiones y paisajes (véase la nota anterior). En los años 30 Lorca le dijo a Marcelle Schveitzer que había recogido y armonizado más de trescientas canciones de la región de Granada ("Souvenirs sur Federico García Lorca, musicien", en M. Schveitzer y Armand Guibert, Federico García Lorca (París, Seghers, "Poètes d´ aujourd´hui", 1961, pág. 193). Sobre la recopilación de las canciones y romances populares de parte de Lorca, véase C. Maurer, "FGL y el arte tradicional: del romancero oral a los Ballets Russes", en prensa.
13. Impresiones y paisajes, publicado en abril de 1918. Adriano del Valle lo había leído ya, en ejemplar prestado por el tío de Federico. Se conserva un ejemplar dedicado un mes mas tarde: "A mi amigo Adriano, el poeta que en las dafneforias modernas lleva su rama de laurel, y mira apasionadamente a Rubén el maravilloso que con la corona de oro y el soberbio mando hace de Dafnéforo. Cariñosamente, Federico. Hoy 3 de junio, con mucho sol y mucha melancolía. 1918" (Javier Herrera, "Apuntes...", pág. I).
14. En "Corazón nuevo", fechado "junio de 1918" y publicado en Libro de poemas, Lorca hablará de "los muros / de mi museo sentimental".
15. Cfr. la "Oración" con que termina "Mística que trata de nuestra pequeñez y del misterio de la noche", de abril o mayo de 1917: "Galileo de luz, Buda, Mahoma, sois grandes consoladores de los hombre, sois la tranquilidad del espíritu, sois caridad en las tinieblas del principio humano. Adueñarse de mi espíritu y mitigar mis dudas y mis tristezas" (Prosa inédita de juventud, pág. 83). De enero de 1918 es el poema "Buddha", editado en 1996, por Juan de Loxa y la Casa-Museo de FGL en Fuente Vaqueros.
16. La expresión aparece también en Impresiones y paisajes (ed. Lozano Miralles, pág. 186), donde describe Lorca una "Tarde dominguera en un pueblo grande": "Sentado en una silla y con las manos en los bolsillos, un pollo bien que desentonaba con el conjunto contemplaba a la gente con gesto de idiotez y superioridad."
17. Enrique García Rodríguez, que estaba en Sevilla haciendo el servicio militar con A. del V. Éste había comenzado a hacer el servicio militar en 1917 en Granada, donde conoció a García Lorca, pero ya se había trasladado a las oficinas de la Secretaría de Capitanía General en Sevilla (véase la cronología en Adriano del Valle (1895-1957), págs. 433-445).
18. El "barbero musical" es el compositor valenciano José Serrano (1863-1941). Dada la escasa simpatía de Lorca por el patriotismo (véase el ensayo sobre este tema en Prosa inédita de juventud, págs. 298-304), tampoco debió de gustarle la letra de Sinesio Delgado: "Madre mía, patria mía, / cuando salga a la campaña, / tu recuerdo me acompaña / entre el ruido del cañón / y gritando "viva España" / se me ensancha el corazón" (partitura en la Biblioteca Nacional de Madrid, Mp 22539). En Impresiones y paisajes (ed. Lozano Miralles, pág. 132) se queja de los "cuplés de Martínez Abades y habaneras del maestro Nieto" y, en otra ocasión (pág. 95), de "un cuplé espantoso, de una fea chulería madrileña".
Federico García Lorca: Carta a Adriano del Valle
De García Lorca, Federico a Valle, Adriano del
mayo de 1918 · Granada
Epistolario de Federico García Lorca (ed. Christopher Maurer) · Archivo Residencia de Estudiantes
Adriano del Valle y Rossi., Sierpes, 36., Sevilla, Hoy. Mayo en el tiempo y Octubre sobre mi cabeza., Paz
Amigo:
Mucho me agradó recibir su carta y puede V. asegurar que ha sido un rato de gran satisfacción espiritual. Yo no me presento a su vista nada más que como un compañero (un compañero lleno de tristeza) que ha leído algunas de sus preciosas poesías. Soy un pobre muchacho apasionado y silencioso que, casi casi como el maravilloso Verlaine, tiene dentro una azucena imposible de regar y presento a los ojos bobos de los que me miran una rosa muy encarnada con el matiz sexual de peonía abrileña, que no es la verdad de mi corazón. Aparezco ante las personas (esas cosas que se llaman gentes que dice [palabra ilegible] como un oriental borracho de luna llena y yo me siento un Gerineldo chopinesco en una época odiosa y despreciable de Káisares y de La Ciervas (¡que se mueran!). Mi tipo y mis versos dan la impresión de algo muy formidablemente pasional... y, sin embargo, en lo más hondo de mi alma hay un deseo enorme de ser muy niño, muy pobre, muy escondido. Veo delante de mí muchos problemas, muchos ojos que me aprisionarán [¿], muchas inquietudes en la batalla del cerebro y corazón, y toda mi floración sentimental quiere entrar en un rubio jardín y hago esfuerzos porque me gustan [¿] las muñecas de cartón y los trasticos de la niñez, y a veces me tiro de espaldas al suelo a jugar a comadricas con mi hermana la pequeñuela (es mi encanto)..., pero el fantasma que vive en nosotros y que nos odia me empuja por el sendero. Hay que andar porque tenemos que ser viejos y morirnos, pero yo quiero hacerle caso... y, sin embargo, cada día que pasa tengo una duda y una tristeza más. ¡Tristeza del enigma de mí mismo! Hay en nosotros, amigo Adriano, un deseo de querer no sufrir y de bondad innata, pero la fuerza exterior de la tentación y la abrumadora tragedia de la fisiología se encargan de destruir[los]. Yo creo que todo lo que nos rodea está lleno de almas que pasaron, que son las que provocan nuestros dolores y que son las que nos entran en el reino donde vive esa virgen blanca y azul que se llama Melancolía..., o sea, el reino de la Poesía (no concibo más poesía que la lírica). En él entré hace ya tiempo... tenía diez años y me enamoré... después me sumergí del todo al profesar la religión única de la Música y vestirme con los mantos de pasión que Ella presta a los que la aman. Después entré en el reino de la Poesía, y acabé de ungirme de amor hacia todas las cosas. Soy un muchacho bueno, en suma, que a todo el mundo abre su corazón... Desde luego soy gran admirador de Francia y odio con toda el alma al militarismo, pero no siento más que un deseo inmenso de Humanidad. ¿A qué luchar con la carne mientras esté en pie el pavoroso problema del espíritu? Amo a Venus con locura, pero amo mucho más la pregunta ¿Corazón?..., y, sobre todo, ando conmigo mismo, como el raro y verdadero Peer Gynt con el fundidor...; mi yo quiero que sea.
En cuanto [a] las cosas que hago, únicamente le diré que trabajo muchísimo; escribo muchos versos y hago mucha música. Tengo tres libros escritos (dos de ellos de poesías) y espero trabajar más. De música, me dedico ahora a recopilar la espléndida polifonía interior de la música popular granadina.
En cuanto a mi primer libro, le doy a V. Las gracias por su elogio. Le digo que para escribir de él no tiene que decirme nada, porque una vez el libro en la calle, ya no es mío, es de todos... En mi libro (que es muy malo) sólo hay una gran emoción que siempre mana de mi tristeza y el dolor que siento ante la naturaleza... No sé si adivinará V. cómo soy yo de sincero, de apasionado y de humilde corazón. Me basta saber que es su espíritu el de un poeta. Y si esta escasa luz de mi alma que pongo en esta carta no la supiera V. ver o se riera, sólo me quedaría la amargura íntima de haberle enseñado algo de mi relicario interior a un alma que cerró sus ojos y sonrió escéptica. Desde luego descarto esto. Yo soy un gran romántico, y este es mi mayor orgullo. En un siglo de zepelines y de muertes estúpidas, yo sollozo ante mi piano soñando en la bruma haendeliana y hago versos muy míos cantando lo mismo a Cristo que a Buda, que a Mahoma y que a Pan. Por lira tengo un piano y, en vez de tinta, sudor de anhelo, polen amarillo de mi azucena interior y mi gran amor. Hay que matar a los "pollos bien" y hay a anular las risas a los que aman a la Harmonía. Tenemos que amar a la luna sobre el lago de nuestra alma y hacer nuestras meditaciones religiosas sobre el abismo magnífico de los crepúsculos abiertos..., porque el color es la música de los ojos... Ahora dejo la pluma para montarme en la piadosa barca del Sueño. Ya sabe V. cómo yo soy en algo de mi vida.
Si me quiere contestar, su casa es Acera del Casino..., por más que ya lo sabe mi tío. Déle V. mis abrazos. Es muy bueno y muy cariñoso..., pero no me conoce a fondo. He sido siempre un para él un muchacho que ha habla[do] poco, ha sonreído y nada más. Perdóneme esta letra tan infame que tengo. He sido muy sincero con su alma... Lea V. esta carta triste, medítela, y después estoy seguro que dira "... pero ¡pobre muchacho!, ¡tan joven...!, al fin, poeta". Ahí va toda mi mano izquierda, que es la mano del corazón.
Federico
Un favor... No cante V. nunca la "Canción del soldado"(esa obra de barbero musical), aunque lo fusilen; de otra manera no puede ser amigo mío.