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Federico García Lorca: Carta a su familia
De García Lorca, Federico a Lorca Romero, Vicenta
19 de octubre de 1916 · Ávila
Epistolario de Federico García Lorca (ed. Christopher Maurer) · Archivo Residencia de Estudiantes
Academia de Intendencia Militar. Profesores
Queridos padres:
Estoy contentísimo; aquí la gente nos atiende una enormidad y la ciudad es una joya del arte. Es como si la Edad Media se hubiera levantado del suelo: palacios señoriales, las murallas están intactas y rodean toda la ciudad. Los campesinos visten como antiguamente, las mujeres con faldas enormes de anchas y de muchos colorines con grandes pañuelos de flores y preciosos aretes; los hombres, pantalón corto, chaquetilla corta y sombrero calañés. Hablan divinamente y están enormemente educados. Como son fiestas de la Santa Madre Teresa de Jesús, hay aquí mucho de ellos y hemos hablado con muchos. Es de lo más interesante de Ávila. Los monumentos son hermosísimos, todos con grandes recuerdos históricos. Hoy ha sido el día teresiano [y] acompañados del gobernador, alcalde, etc. hemos recorrido los monumentos de la Santa: dónde nació, dónde fue bautizada, dónde fue monja, etc. etc.... y hemos leído los versos de la sublime doctora por los caminos de las murallas. Y ahora lo gordo. Con permiso especial del Nuncio hemos visitado la clausura del Convento de la Encarnación (este don Martín es el demonio). A la clausura no entra nadie y hemos entrado nosotros. Es estupendo. Todas las monjas estaban allí cubiertas con largos velos. Nos acompañaron las monjas más viejas, una iba delante tocando la campanilla para que las monjas se retiraran y no nos vieran. Yo estaba emocionado de ver aquellos claustros donde vivió la gloria más alta de España, la mujer más grande del universo como es Teresa de Jesús, de ver y tocar la cama donde descansó las sandalias, la celda donde vivía y donde se le apareció Cristo atado a la columna y el locutorio donde hablaba la Santa con e[l] sublime místico San Juan de la Cruz y San Pedro Alcántara, "para fablar de cosas del espíritu", como dice ella. Todos los autógrafos de la Santa y la escalera donde de la apareció el niñó Jesús y allí una monja de las que nos acompañaban recitó en alta voz una grandiosa poesía de la sublime doctora... y todos estábamos hincados de rodillas. La monja la recitó estupendamente bien. Después vimos el comulgatorio de la Santa y mil cosas, todas ellas de un valor artístico y religioso. Mamá, me acordé mucho de todos vosostros porque os hubieran gustado muchos estas cosas que hacen volver la vista a otra parte más alta que la tierra. Como llevaba navaja D. Martín me hizo cortar astillas de todo lo que usó la Santa y que las llevo a Granada. Las monjas nos dieron escapularios y reliquias de la Santa y san Juan. Estoy contentísimo porque he visto un convento de clausura perpetua (como una monja [que] estaba allí ya 48 años sin salir de allí) todo por dentro. Sacamos fotografías de las monjas a hurtadillas de ellas (no querían). Hemos puesto una pica en Flandes. Eso no lo ha visto nadie, nada más que el Rey y nosotros. por la noche, estupenda velada en el Instituto. [Luis] Marical me presentó y toqué al piano cosas mías que me aplaudieron y felicitaron muchísimo. Nos han invidato el marqués de Foronda a dar una conferencia en Madrid (academia histórica). Papá, yo estoy muy contento. Como compro cosas el dinero merma. Besos a mis hermanos. Recuerdos a las mozas Paquita y Encarna.
Os abraza y os besa con cariño vuestro hijo
Federico